Sábado, 03 de mayo, 2008 - AÑO 9 - Nro.2897
 
En el Solís. Más de cuatro pasos en la nubes, todo en el escenario existe por sí mismo Nuevo Tango, por Tangokinesis, es hasta hoy lo mejor del año
Lo primero que hay que decir es que "Nuevo tango" de Ana María Stekelman es, hasta hoy, el mejor espectáculo del año; y decimos eso con el fresco recuerdo del admirable espectáculo de ballet "Estrellas de la danza", dirigido por Julio Bocca. La comparación es inevitable.
Jorge Arias |
Tangokinesis. En las creaciones de Stekelman hay una inagotable inventiva de pasos y figuras.
Tangokinesis. En las creaciones de Stekelman hay una inagotable inventiva de pasos y figuras.
Bocca y su ballet tienen más genio, quizás más temperamento, pero Stekelman navegó más cerca de la perfección.
El arte de Ana María Stekelman es, como la danza, fugitivo, incorpóreo, difícil de apresar. Es tan diáfano y transparente como compacto y sólido. Se advierte en la coreógrafa una inagotable inventiva de pasos y figuras; y hay que decir que, aún dentro del pie forzado del tango, las elaboraciones de "Tangokinesis" parecen recién nacidas sobre las tablas pero en nada artificiales o caprichosas; como si obedecieran, no tanto a su límpida y controlada intuición como a una ley interior de la música que la inspirada coreógrafa hubiera descubierto milagrosamente, ayer, para nuestro deleite de hoy. En segundo lugar, debe destacarse el sentido dramático que tiene la danza en las creaciones de Stekelman. Todo en el escenario existe por si mismo: los brazos lanzados con la liviandad del fuego, las piernas que llevan el cuerpo luminoso y que escriben un mensaje de mariposas, las cabezas que giran como un miembro más, a la vez el más noble y el más grave; pero todo esto, que existe en un momento que está más sobre el filo del no ser que en el escenario, prepara, anuncia y culmina una última figura, la más dramática, un desenlace de muerte y transfiguración que resuelve y anula todo lo anterior.
Como en pocas ocasiones, el arte de Stekelman nos ha hecho regresar a las páginas de Paul Valéry, en "El alma y la danza" que no nos resistimos a transcribir: "...¡Gocemos todavía un poco, ingenuamente, de estos bellos actos!...A la derecha, a la izquierda; adelante, atrás; hacia arriba, hacia abajo; (la danza) parece ofrecer regalos, perfumes, incienso, besos y su misma vida, a todos los puntos de la esfera, a los polos del universo... Dibuja rosas, entrelazados, estrellas de movimiento, recintos mágicos... Salta fuera de círculos apenas cerrados, ¡salta y corre tras fantasmas!... Recoge un flor, que deviene sonrisa!... ¡Cómo protesta de su inexistencia con su ligereza inagotable!".
NUEVO TANGO, por la Compañía de danza argentina "Tangokinesis" de Ana María Stekelman. Con Nora Robles, Mariela Magenta, Verónica Tandura, Juleta Gros, Cecilia Vicencio, Pedro Calveyra, Marcelo Carte, Facundo Mercado, Alexis Ledesma y Arturo Gutiérrez (bailarines). Iluminación de Omar Possemato, sonido de Tatín Pérez, vestuario de Jorge Ferrari (para "Suite de tango") y de Renata Schussheim (para "Concierto de nácar" y "Bolero"), coreografía y dirección de Ana María Stekelman. Estreno del 26 de abril, teatro Solís.


EL CORDILLERANO  - S. CARLOS DE bARILOCHE
Tangokinesis deslumbró en la noche
del festival internacional patagónico

En la segunda noche del Festival Internacional Patagonia y Tango, Tangokinesis deslumbró a todos los presentes con la precisión de sus interpretaciones. Con sus tres obras  “Suite Tango” integrado por tangos de diferentes obras de la compañía que pertenecen a distintas épocas  y que utilizan la fusión de la danza Moderna con el Tango; Concierto de Nacar en la que sin lugar a dudas se logra lo que su directora pretende, que es integrar que el cuerpo de los bailarines se sume al diseño coreográfico y sobre el final el “Bolero”, sobre el bolero de Ravel destaca la fuerza interpretativa de la agrupación, que fue interminablemente aplaudida por los espectadores.


tangokinesis
Tangokinesis, un espectáculo que deslumbró en la noche del festival.

 

“...for the first time, tango’s rhythms, musicality and delicious tension between the sexes merges with modern dance’s sense of drama. They are already in a miss-them-at-your-own-risk category.” - Dance Magazine

Review of Tangokinesis' April 2002 performance at the Kennedy Center's Buenos Aires Tango.
NEW: La Nacion review of "Tango, Vals, Tango" now playing at the Teatro Presidente Alvear
ANA MARÍA STEKELMAN, Director of TANGOKINESIS,premieres two new works -- "Numeros" with the Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín and "Piazzolla Tango Vivo" with Julio Bocca -- to stunning reviews. Read (in Spanish) what La Nacion has to say.
ANA MARÍA STEKELMAN, directora del grupo TANGOKINESIS ha obtenido junto a Juan Carlos Copes y Carlos Rivarola el “American Choreography Award” por la película “Tango” . El mismo fue otorgado domingo 24 de Septiembre en el Teatro Alex de Glendale, California, U.S.A. por The Academy of Dance on Film integrado por dieciocho Directores Honorarios. Ellos son: Shirley MacLaine; Ann Reinking; Hines; Michael Kidd; Carol Lawrence; Jennifer López; Kathy Najimy; Bebe Neuwirt; Chita Rivera; Herbert Roos; Patrick Swayze y Onna White. La coreografía de la película “Tango” compitió con los siguientes films: "Dance with me,” “Austin Powers,” “Shakespeare in love,” y “Elizabeth.”
La Nacion review of Ana Maria Stekelman's new work for the Ballet Contemporaneo del Teatro San Martin

La Nacion review of Piazzolla Tango Vivo starring Julio Bocca

English
The Washington Post Review of Tangokinesis at the Kennedy Center
Showmag.com
Spectator - North Carolina (Tangokinesis at the American Dance Festival)
Spanish
La Nacion: Review of Tangokinesis' "Valses," "Trenes Diferentes," and "4 Piazzolas"
La Nacion: Review of Tangokinesis' "Tango, Vals y Tango"
Rosario Cultura

Interviews and other press
Barrios Virtuales: Spanish interview with Ana Maria Stekelman
Spanish Interview with Ana Maria Stekelman about "Trenes Diferentes (Different Trains)"


Tangokinesis: Cooking up Dances That Sizzle
The Washington Post March 15, 2000
by Alexandra Tomalonis
What do you get when you cross tango with modern dance? When Tangokinesis does the mixing, the result is a swirl of dancing that's sophisticated, sassy and fun.
The troupe, which the Kennedy Center presented last night at the Terrace Theater as part of its "America Dancing" series, describes itself as a "modern tango company" to distinguish it from the other tango-goes-to-Broadway groups so popular in recent years. One of the company's four couples (Nora Robles and Pedro Calveyra) danced with Forever Tango; the rest have a variety of backgrounds, the women mostly ballet-trained, the men strictly tango.
Tangokinesis's artistic director and choreographer, Ana María Stekelman, has blended thses assorted talents and styles into a smooth mix. She experimented for a decade before starting her own company in 1991, and the three dances presented last night seemed to mirror her journey of discovery. Although the tango remained the root, the touchstone, of each dance, the dancing became freer and more expressive as the evening progressed.
The opening dance, also called "Tangokinesis," is an exciting, witty series of duets and trios set to a dizzying assortment of music (Vivaldi, Rudnitzky, traditional tangos) that explores almost every variation on the tango's limited vocabulary of stamps, kicks, spins and backbends. The modern danceinfluence seems to be that of Pina Bausch, and some of her whimsy asserts itself (a barefoot woman in a pink ballet skirt, limp as a doll when she's partnered). At times the score is percussive, like machine-gun fire, which, coupled with the dancers' black costumes and slicked back hair, gives the piece the air of a gangster's prom.
As a dance form, the tango is all tension and sizzling, though controlled, sexuality, and it might seem that the more expressive passages would negate its sleek intensity, but in the program's other two works--"Four Piazzolas" and "Concierto para Bongo"--Stekelman shows herself to be an excellent choreographer, bot of duets and group patterns. Her dances have elements of both fantasy (you don't know exactly what will happen next) and inevitability (what does happen is unexpected but seems absolutely right) that make them both fascinating and satisfying. The dancers were superb.

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Un fantástico tren hacia la libertad
Por Silvia Gsell, La Nacion7 Julio 2000
Un fantástico tren hacia la libertad Espectáculo coreográfico. Con la compañía Tangokinesis. Programa: "Valses", música de distintos autores compaginada por Edgardo Rudnitzky; "4 Piazzollas", música de Astor Piazzolla, y "Trenes diferentes", música de Steve Reich. Coreografías y dirección general: Ana María Stekelman. Los lunes, a las 21, en el teatro Maipo. Nuestra opinión: excelente.
Con el nombre que Reich dio título a su composición, "Trenes diferentes", Ana María Stekelman construyó una obra de fuertes connotaciones, de esas que pegan hondo en la emotividad del espectador. Como es frecuente en esta autora, no hay un argumento. Sí una línea, un clima que destila lo que les ocurre a los personajes y que habla, por medio de la danza, de situaciones y sentimientos. Stekelman lo hace subrepticiamente, mas de esta manera aparentemente incomprensible provoca el impacto que desea. Hasta que la sensibilidad se abre, entiende y se conmueve. La cuestión radica en las imágenes, que se van adentrando como punzón por la agudeza de las ideas y la avasallante pasión que subyacen en la personalidad de la coreógrafa. La pieza tiene mucho que ver con inmigrantes que huyeron de la guerra, de aquellos que en vagones siniestros fueron arrastrados a la masacre y también de los que mediante ese transporte arribaron a la paz. Ese es el eje. Del modo en que Stekelman lo presenta, el guión no existe. Sólo las sensaciones. Como lo que logró Reich al musicalizar, en su característico estilo minimalista, los sonidos de ferrocarriles mixturados con voces, ruidos y pitidos.
El grupo baila desesperado y desaforadamente. Su danza es poderosa y la tristeza y el dolor están impresos en sus movimientos. Con sus cuerpos mimetizan los trenes de la Europa devastada por el Apocalipsis de la batalla fraticida. Sin nada más que lo que llevan puesto y el impulso de salvarse. De ir hacia cualquier parte donde pueden volver a algo que en ese caos parece imposible: la normalidad y la serenidad. Como animales acorralados, corren, se entrechocan y se animan, aun en su pánico, a tomar cualquier medio y medida que los lleve hacia la libertad. Aquí no hay límites, y así lo hace sentir la coreografía. Es permanecer y morir, o escapar, sin saber adónde, y lograr subsistir.
Stekelman usa la técnica contemporánea en secuencias vigorosas. En general, está implícita una extrema energía, esa a la que se apela en situaciones límite. Pasos de marcha dan idea tanto del andar intermitente de las ruedas del ferrocarril como de los de militares. Emergen flashes de monstruosidades y de belleza, ambas cohabitando en el interior de los seres humanos. Con su mano magistral y amplia inventiva, la coreógrafa añade a su extenso y rico vocabulario pasos de nuestro acervo folklórico y ciudadano. Aunque parte de la inspiración proviene del tema de los inmigrantes forzados, en los fragmentos en los que se supone que han salido de la Europa en llamas, los hombres realizan pasos del zapateo gauchesco, como un malambo que se asimila a la voluntad que han puesto para arribar a estas tierras y que da la idea de dónde están. Lo mismo ocurre con ciertos aires tangueros. La cumbre llega cuando todo el grupo interpreta un carnavalito estilizado formando filas, rondas, baile que empareja a los bailarines tomados de la mano, como símbolo de que han alcanzado su meta. Excelente, la obra hace un impacto implacable en las emociones. En su clima, sin argumento ni papeles delineados, está todo dicho: la impotencia, el movimiento continuo que habla de huidas y persecuciones, y de gestos que por un lado traslucen instintos maléficos, y, por otro, de solidaridad y felicidad. Es lo que encontraron al tocar los puertos de América.
Temperamento fogoso
El programa comenzó con "Valses", un fragmento de "Tango, vals y tango", obra que Stekelman presentó el año último en el festival de Aviñón. Con este ritmo suave y candoroso, el recorrido es grande y va de composiciones populares de América latina, de Francia a los clásicos, incluyendo Strauss, el inventor. La compañía se lanza a un giro generalizado, una atmósfera burbujeante que brilla en los dúos y que con su dinámica sin freno hace volar a los intérpretes. Inmersos en la seducción de la danza, el toque diferente está en el temperamento fogoso. Aquí hay garra y sensualidad, fruición y lirismo, sangre latina abordando el vals. Graciosa y con reminiscencias de "Coppelia", la escena del muchacho que maneja a una chica con cuerdas, como si fuera una muñeca. Sin apagones ni bajada de telón, la compañía pasó a "4 Piazzollas", donde Stekelman plasma el concentrado de deseo y provocación que significa el tango. El elenco, soberbio, de doce bailarines, tiene en Nora Robles y Pedro Calveyra excepcionales líderes. Con su plantel, Tangokinesis, Stekelman es más que nunca, y así es traducida y comprendida por su gente.
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El corazón de la ciudad
Por Silvia Gsell, La Nacion27 Septiembre 1999
Espectáculo coreográfico "Tango, vals y tango" por la compañía Tangokinesis. Música de diferentes autores con arreglos y dirección de Edgardo Rudnitzky. Coreografía de Ana María Stekelman. Actuación en vivo de diez bandoneonistas encabezados por Rodolfo Mederos y Gabriel Rivano. Teatro de la Ribera. Nuestra opinión: excelente.
Con su fuego concentrado, su alma de suburbio y de ciudad, el tango pega fuerte en la emoción. Nada más intenso para mostrar la auténtica médula porteña. "Tango,vals y tango", de Ana María Stekelman, es una fusión de las técnicas que esta gran creadora maneja en una comunión ideal. No se trata de mostrar este baile en la forma tradicional, sino de extraer su esencia, que siempre es la misma, para mixturarla con algo nuevo, que lo revitaliza en cadencia y en mensaje. Dividida en tres partes, la pieza muestra a su excelente compañía, formada por bailarines que tienen naturalmente metido en sus cuerpos el dos por cuatro. Luego está la formación en danza contemporánea y otras vertientes que tienen que ver con la particular visión coreográfica de esta autora.
El principio es un fragmento de su primera obra con este elenco, la que le dio también el nombre de Tangokinesis. Los diez bailarines, vestidos de negro, danzan fervorosamente temas tradicionales con garra de fieras y corazón entregado. En esta vorágine, los cuerpos se anudan, los pies marcan firuletes fascinantes y las figuras se lanzan al reto de quién hace y transmite más, una suerte de competencia en la que cada dúo y entre los miembros del equipo, se sacan chispas. Nadie gana ni pierde; están embebidos en esa música que tienen en las entrañas y que transmiten con sentimiento desbordante. Cuando, al antiguo uso, los hombres se emparejan para practicar, en la danza se impone otra fuerza, que no tiene contraste, pero que es inmensamente sensual.
El sonido de tiros de ametralladoras se mezcla con las melodías, que van desapareciendo cuanto más fuerte es el ruido. La escena se carga de angustia; hombres y mujeres caen y resurgen, pasando por el infierno y el dolor.
Melancólica belleza
En los valses, Ana María plasma imágenes de melancólica belleza. Magnífica es la que muestra a una mujer de espaldas, sentada en un banco, como si fuera una flor con la corola invertida. De rojo, ella se deja llevar por el hombre en una romántica fantasía, no exenta de pasión. Otra mujer, semidesnuda, parece ser quien sueña con tan ardiente y brillante unión. El danza con la sofisticada y tiene en sus brazos el cuerpo acuoso, como lastimado, de la otra. La alegría remonta con el vals criollo, el más sentimental, el de los quince o el de las bodas, "Desde el alma", que el conjunto interpreta en una ronda volátil y expresando especial dulzura, alados los trajes de las chicas, en un espíritu de fiesta de las de antes, embriagados en el envolvente compás. En otro fragmento, la situación se torna etérea y casi clásica, con reminiscencias de las misteriosas y delicadas sílfides, pero con intensidad latina. La magia se inserta en esa visón arrobadora.
Luego, diez bandoneonistas, sentados al fondo, en la penumbra, tocan a Piazzolla. Mederos, excepcional, lidera la agrupación. La danza se adhiere al vértigo urbano; el equipo baila tango con otra ferocidad. Se aglutina, marcha incansable como es el ritmo ciudadano, se enfila, se entrechoca y camina con poderosa dinámica, aunque la indiferencia está marcada en las caras. Unos caen, otros no los tienen en cuenta: hay soledad en la multitud. Al final, el tango de tinte piazzolliano, que tan bien representa la ciudad de hoy, los une en un tema intenso, que permite que salga la fogosa fibra que nunca se pierde porque es tango, materia, carne y sublimación de Buenos Aires.
Stekelman imaginó una obra contundente, que hace impacto en los sentidos y de estructura variada dentro de un mismo eje. Es soberbia la pareja principal, la delgadísima Nora Robles y el sensual, con toda masculinidad, Pedro Calveyra. Todo el plantel está magnífico, pero se destacan en su hondas interpretaciones Cristina Cortés y Marcelo Carte.
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Tres coreografías de poderosa intensidad
Excerpted from La Nacion November 16, 2000
Espectáculo coreográfico por el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. "Números", música de Soulima Stravinsky, coreografía de Ana María Stekelman; "Tiempo suspendido", música de Arvo Part, y "On@off", música de John Adams, coreografía de Maurcio Wainrot. Director del Ballet Contemporáneo: Mauricio Wainrot. Sala Martín Coronado del Teatro San Martín. Nuestra opinión: muy bueno.
"Conexiones" es el título que liga los tres estrenos que presenta el Ballet Contemporáneo del San Martín. La unión se establece porque la música es de compositores contemporáneos. Con acentos melancólicos, a veces alegres y otras vagamente emocionales, la de Soulima Stravinsky, hijo del célebre Igor, es la que se aúna con "Números", la creación de Ana María Stekelman. Un alto plano en forma de ese, con aberturas por donde entran y salen los intérpretes, es el fondo casi en sombras que contrasta con la luz que cae a pleno sobre la acción de éstos. La obra se divide en danzas numeradas, hasta llegar a siete, que los propios bailarines anuncian. La línea que forman al principio es una serpentina de poses que muestra al conjunto. Luego, los personajes se reducen en tríos, quintetos, esporádicos dúos o solos. El clima es sutilmente jocoso, tanto por la manera veloz con que incursionan en el escenario, escondiéndose con igual rapidez detrás del decorado y espiando lo que continúa, como por la actitud de los involucrados.
Stekelman arma un juego con secuencias que apelan a una amplia gama de dinámicas. Su variado lenguaje da a los diferentes cuadros y a quienes los representan la posibilidad de mostrar la dicotomía entre lo potente y lo lánguido en un mismo momento y cuerpo. Ellas y ellos se manifiestan como chiquilines que se lanzan a hacer de todo, con una vitalidad y un espíritu bromista que confabula pequeñas trampas.
Hay muchos tipos de abrazos y caricias veladas, en las que el hombre toma la cabeza de una chica. De altas posiciones de las piernas pasan a revolcones y en la carrera también hay lugar para el esbozo romántico. Se forman parejas en encuentros fortuitos que se unen por el placer de bailar, y lo hacen al estilo popular, sin incorporar otra técnica. En una se ven aires de tango, pero es mínimo. Los demás se enlazan de la manera común entre hombre y mujer, en un escena que tiene la pizca ensoñadora. Al final, el grupo se alinea como empezó, en la serpentina que al deshacerse, generó tantas ideas.
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El ballet alía la vehemencia
Excerpted from La Nacion November 20, 2000
Espectáculo coreográfico. Con Julio Bocca, Eleonora Cassano y el Ballet Argentino. Programa: "Don Quijote", de Mikus/Petipa; "Suite Generis", de Haendel Hayden/ Méndez; "Manón", de Massenet/MacMillan; "Acts of Light", de Nielsen/Graham, y "Piazzolla tango vivo", música de Piazzolla, coreografía de Ana María Stekelman. Luna Park. Nuestra opinión: Excelente
Si todo había generado entusiasmo y elogios, "Piazzolla tango vivo", de Ana María Stekelman, que se vio por primera vez en esta ciudad con la actuación en el foso del Quinteto Fundación Astor Piazzolla, con la dirección del Fernando Suárez Paz, violinista del original, creó un clima especial, en el que la música se adhería a los sentidos, envolvía con su cadencia el ámbito y daba otro carácter, más vigoroso, a la danza. Y así como surgía el frenesí en el escenario, también la música se pegaba a la piel y al corazón en la paradoja de un silencio respetuoso que provocaba mayor concentración y emoción en el todo.
El conjunto, mujeres y hombres, con el nervio piazzollando, baila ocho temas, cada cual con su esencia. Nuevamente, Roxana Pérez sobresalió en otra faceta de su personalidad, brillante, atrevida, con sensualidad de percanta, sacó chispas en los solos que interpreta en "Libertango" y en "Muerte del ángel", un conjunto de cinco mujeres que melancólica y dulcemente explayan una a una lo que les duele en el interior, hasta confortarse unidas.
Pasión tanguera
Hay varios temas que son cumbre para coreografías que hablan del sentir porteño, tanguero, humano, por sobre todo. Como la dicharachera y un poco fanfarrona camaradería de tres amigos en "Primavera porteña"; el erotismo, la dependencia y el poder mutuos de Bocca y Eleonora en "Revirado". La pasión, todo lo que le conmueve y brota de su alma lo deja Julio en "Invierno porteño". En esta ocasión, se sacó la musculosa de red para bailar con el torso desnudo junto a una mesa que comparte como mudo testigo la nostalgia, la conmoción, el deseo, los recuerdos y las vivencias que pasan en minutos por su cuerpo y deja a girones sobre la madera de la tabla. Su danza, aunque sea un solo, se amplía y abarca todo el escenario y, como si tuviera efecto tridimensional, ingresa en la sensibilidad de quienes lo ven. El paso fugaz de una mujer (Eleonora Cassano) le da ocasión para explayar ternura y búsqueda de consuelo. Toda la compañía baila "Calambre", pero ahora el tango aúna la fuerza, el desafío y sensualidad varonil en la dupla que forman Bocca y Alessandría. Un cierre de antología.
por Silvia Gsell
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Trenes rigurosamente diferentes
Ana María Stekelman y Tangokinesis presentarán mañana en el Maipo un programa con estrenos y reposiciones
Mañana, a las 21, en el teatro Maipo, la coreógrafa Ana María Stekelman presentará un programa compuesto por las reposiciones de "Valses" (fragmento de "Tango, vals y tango", que mostró el año último en el Festival de Avignon), con música clásica y en este ritmo compuesta por autores de América latina, y "4 Piazzollas", temas de raíz tanguera ciudadana de este famoso autor. La novedad será el estreno de "Trenes diferentes", que Ana María creó sobre la música, del mismo nombre, de Steve Reich. El programa, que se repetirá en el mismo horario, los lunes 3, 10 y 17 de julio, será interpretado por la compañía Tangokinesis que Stekelman dirige, integrado por los bailarines Nora Robles, Pedro Calveyra, Cristina Cortés, Marcelo Carte, María Marta Colusi, Gerardo Carrot, Patricia Zapata, Sebastián Scandroglio, Valencia Batiuk, Martín Rodríguez, Gabriela Lavagnino y Rodrigo Pardo. Un plantel a esta altura acostumbrado al repertorio de su guía y que ha participado de importantes festivales en giras internacionales, siempre cosechando furor del público y elogios de la crítica.
Stekelman habla de su nueva pieza: "No hay una sola cosa que determina su esencia. Es como una cebolla, tiene muchas facetas. Por un lado, la siento muy ligada a los relatos de mi padre, que se refieren a cómo se vino a América del Sur, específicamente, a la Argentina, desde Rusia. Primero se exilió en Rumania y desde allí se trasladaban en carros y trenes hasta Hamburgo, donde tomaron el barco que lo traería a este continente. No se trata de una ilustración lineal ni de la historia de él; son imágenes que tomé como inspiración..."
Inspirada en la música
Pero también se motivó en la composición de Reich: "Musicalmente da una idea de trenes antes de la guerra; durante ésta en Europa, y después de ella, en América. La obra es como un viaje, que hace idas y vueltas del horror de esa batalla mundial hacia la paz y viceversa."
También tiene que ver con los campos de concentración ya que, como explica la coreógrafa, "en la música, hay testimonios de sobrevivientes del holocausto. En la danza aplico algo de esa fuerte carga que está inserta en la pieza de Reich, pero no hago hincapié sólo en esto. Básicamente, mi pensamiento habla genéricamente de la violencia como algo que está en el hombre, que coexiste con el espíritu de paz constantemente, desde el comienzo de la raza humana. Son dos caras que conviven y se revelaron en todas las circunstancias y épocas."
De ahí a cómo lo trasladó a la danza: "Me interesa mucho el lenguaje de la danza contemporánea interligado con elementos populares del tango, lo nativo, algo que frecuentemente está en lo que creo para Tangokinesis. Se ve de una manera sutil, aunque son detalles instalados en el estilo de la compañía y que muestran lo que quiero traducir con este elenco".
Lo curioso es que la hechura de la obra comenzó antes de que Ana María eligiera la música. "Eso vino después. Además de lo que yo iba imaginando, los bailarines aportaron mucho y así generamos ideas y pasos en conjunto. Por supuesto, el origen fue lo que mi padre me contó. Luego se incorporó esa pieza de Reich, que da título a la coreografía. Se entrelaza como si la hubiera imaginado para lo que deseaba hacer. En mi caso, casi nunca la música precede a las visiones que tengo de una nueva obra. El principio surge de la danza, de pensamientos, sensaciones que propulsan la danza. Después, aparece lo música. Aquí fue al pelo, por decirlo popularmente. Reich siempre me ha fascinado y en otra de mis creaciones, "Catálogo", utilicé algo de sus composiciones."
Técnicas clásicas y modernas
Stekelman ha incursionado por muchas variantes que tienen como eje a la danza contemporánea, a la que acopló el tango en un forma fluida, que se ensambla naturalmente con la técnica moderna, u otros temas y bailes populares con los que hizo algo similar. Su estilo tiene diversidad en los sentimientos e ideas que expone. Salta del humor, la pasión, la intimidad y los conflictos psicológicos a lo lírico, la pura forma o situaciones que mezclan la realidad con lo onírico y lo encaminado a lo tanguero en contraste con lo dramático y melancólico. Tiene un sello marcado que se adapta como camaleón a ánimos y observaciones que por causas distintas conmueven el corazón de la autora. De ahí se lanza a sus proyectos.
Siempre algo los provoca. En este caso, "es un tren de la vida, que avanza, que incluye la violencia y la paz. Hay esperanza, porque aunque sea escéptica, mi visión de las cosas es optimista. Hay que tomar lo mejor de lo que existe. Esto es lo bueno, buscar lo positivo frente a lo que ocurre. Lo malo, la crueldad, la violencia, seguirán su curso. Pero también tenemos el amor, la fuerza que hace frente a esa otra cara y que puede superarlo todo: es un inmenso bastión para rescatar la luz dentro de nosotros y para ver el entorno de otra manera".
Crecer en eficiencia
De diez, la compañía Tangokinesis creció a doce, algo que alegra mucho a Ana María: "Me gusta y anima que el grupo crezca, no sólo en personas sino en madurez y temperamentos". El vestuario, de Jorge Ferrari, refleja "un poco la época de nuestros padres y la de la guerra. Es sugerente, porque no hablo específicamente de hechos, sino de sensaciones, atmósferas, de la memoria. La obra es una metáfora de todos los miedos, los amores, la violencia, no solamente de lo que pasó, por ejemplo, con los judíos en Europa. Aquí también tuvimos un holocausto y campos de concentración, por cuanto la ropa es de otros tiempos, pero abstracta, remeda tanto lo que vivieron las anteriores generaciones como también puede ser reflejo de la nuestra."
"Son trenes que llevaban, como a mi padre, a la esperanza, a la vida. También son los de la muerte, aquellos que transportaron la gente a los campos de exterminio. Esto se nota en el trabajo de investigación de Reich, que es magnífico y que de algún modo da la idea de las diferencias entre unos y otros." Ese runrún que mece o que estremece, pero que cuando se lo escucha, habiéndolo experimentado, se inserta como un sonido natural, como si siempre hubiera estado en nuestros oídos. "De chica, el ferrocarril me encantaba. Después, de adolescente, tengo hermosos recuerdos de cuando iba en gira con la compañía de Paulina Ossona. Los trenes de antes tenían un ruido especial, ancestral, que se adoptaba inconscientemente. Muy distinto de los decibeles que los oídos tienen que aguantar hoy."

Reprinted from La Nacion, 26 June 2000, Todo los derechos reservados
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Gran coreografía de Stekelman: "Tango, vals, tango"

Read the La Nacion review
Tangokinesis: A Step Ahead
Washington Post,Monday, April 22, 2002; Page C05
First things first. This is Argentina's season in the Kennedy Center's multi-year AmericArtes Festival, so a celebration of the tango might seem a given. What also came across Friday and Saturday in "Buenos Aires Tango," a glimpse into the current state of the art staged in the Eisenhower Theater, was the visiting artists' spirit and determination during their country's tough times.
That said, this concert featured three groups cabaret style, with no thread tying the performances together, unless you count the performers' relative youth and a surprising avoidance of Astor Piazzolla material. Lidia Borda, a singer with an extravagant emotional range, was followed by Orchesta El Arranque and then the eight dancers of Ana Maria Stekelman's Tangokinesis, who carried half the show. The acts were, in order of appearance, effective, innocuous and stunning.
Attempts to fuse the tango with the concert idiom crowd today's stage, but Stekelman's efforts -- thanks to the 1998 Carlos Saura film "Tango" and commissions from ballet star Julio Bocca -- have received more exposure than anyone else's, and judging by this performance, deservedly so. A taped score was the only disappointment this weekend.
Otherwise, lightning legwork, erotic tension and exhilarating pace combined to allow the 11-piece showcase to stand on its own. One of its best moments was the classic "El Choclo," interpreted by Pedro Calveyra. A show-stealer with marvelous authority in his upper body, Calveyra achieved a rare connection between an abstract accumulation of steps and the tango's underlying sensuality.
But not all the material was abstract. Argentines insist their tango is inseparable from its context, and Stekelman couldn't resist a few references. One had Gisela Natoli stripping down to her underwear in an edgy, unsentimental pas de deux alluding to the art's low-life origins in the early 20th century -- when Buenos Aires was a notorious hub of the white slave trade. In "Tiros," to rounds of gunfire and human screams, an elegant couple appeared to be dancing through Argentina's notorious "dirty war" with ferocious intensity. When the clangor subsided, the entire company morphed into a finale of pure dance, then came to a dead stop, inciting a passionate ovation.
-- Paula Durbin
© 2002 The Washington Post Company